El gobierno provincial inició la transformación del histórico lago desde tres frentes: ya está abriendo el camino que unirá los peajes de Los Puquios y Cruz de Piedra, desmaleza la zona del muro principal para futuros paseos y despeja el sector donde construirán 8 viveros.

Intenso movimiento de máquinas, camiones y activas cuadrillas de 150 personas portando diferentes herramientas muestran el ritmo que tomó la obra que el gobernador Alberto Rodríguez Saá incluyó en el mega plan “Sueños Puntanos”, como la puesta en valor y embellecimiento de este dique inaugurado en 1942. La inversión que hará el Gobierno provincial será de $200 millones.

Rincones escondidos de notable belleza de la antigua construcción mezclada con flora autóctona ahora podada, ya pueden verse en la costa oeste del dique, donde cuidadosamente se despejó el sector, invadido por impenetrables arbustos, para dejar vistosos ejemplares de algarrobos, talas, aguaribayes, eucaliptos y los invasores fresnos.

“Hemos tenido una colaboración importante del Ministerio de Desarrollo Social, con la cual tenemos 150 personas trabajando en el predio, mientras que ya salieron las licitaciones para construir los 8 viveros, el camino del perilago y la draga”, describió Jorge Mitchell, responsable del proyecto, cuando recorrió el predio con ANSL.

Respecto de la draga, se trata de una máquina que iniciará el desembanque de diez hectáreas en la costa este en esta primera etapa y cuyo voluminosa cantidad de tierra y tiene destino concreto: será usada para fabricar ladrillos, como materia prima para los ocho viveros, y para levantar el nivel de las costas más bajas y con ello aumentar el volumen de agua almacenada.

El camino ya comenzó a hacerse desde la zona de Los Puquios, con un ancho de 50 metros. Allí trabaja maquinaria de Vialidad provincial y se encuentra donde corre el río Los Puquios.

Mitchell destacó que la principal característica de este camino que unirá los dos peajes, es que recorrerá los cerros que rodean la margen norte del dique, tendrá 6,70 metros de carpeta asfáltica y una banquina de 3 metros en ambos lados.

A medida que avanza el desmalezado y raleado del espeso monte, aparecen agradables sorpresas, como las gradas donde la gente, entre los ’50 y ’60, presenciaba los festivales folklóricos que se desarrollaban sobre un escenario flotante; todo un paisaje que será restablecido en su forma original.

“Esto es un sueño que se está haciendo realidad y se lo debo exclusivamente al gobernador Alberto Rodríguez Saá. Un sueño que era compartido, porque cuando le tiré la idea allí nomás germinó”, dijo emocionado el responsable del proyecto.

Todo lo que rodeó al dique también tendrá su protección legal para evitar la urbanización del perilago, según explicó: “Esperamos la sanción de una ley nacional, que tiene aprobación de una de las cámaras, que determina que 35 metros desde la costa del lago son del Estado”.

Mitchel desarrolla el trabajo junto a la paisajista Mariela Digennaro Bordón y el coordinador general Rogelio Scudiere, además de contar con asistencia sanitaria.

Para recuperar la belleza del pintoresco dique, los trabajos incluyen la limpieza de plásticos y basura que flota en importantes cantidades en las orillas del sur.